Estas dos últimas semanas el equipo del Contact Center de Obremo ha tenido entre sus filas a una compañera ejemplar. Empar Sancho, una de las alumnas senior del Proyecto Integrem de Fundación Randstad, iniciativa impulsada y coordinada por el área de RSC de Talento, ha realizado sus prácticas profesionales con las compañeras de atención al cliente.

Durante este breve pero intenso, ¡y más que productivo!, periodo sus protagonistas han vivido experiencias que han derivado en más que enriquecedores aprendizajes personales y profesionales. Qué mejor que conocer de primera mano el testimonio de las personas que han participado activamente en esta iniciativa.

Una entrevista a cuatro voces que recoge la esencia de proyectos como Integrem, ejemplos claros de que cualquier persona, con independencia de su edad, condición o grado de diversidad, con la formación y las herramientas adecuadas, puede acceder al mercado laboral y realizar sus tareas con calidad, profesionalidad y plena satisfacción.

P. Empar, ¿cómo definirías tu experiencia en el Contact Center?

R. Lo que destaco es la acogida y el respaldo tanto de las responsables del área como de todas las compañeras. El trato recibido y me ha dado la confianza que necesitaba ganar, y su reconocimiento diario del trabajo bien hecho y su ayuda frente a las dudas han afianzado mis ganas por seguir apostando por mi trabajo.

P. De lo vivido, ¿con qué te quedas?

R. Con las compañeras y el equipo. El ambiente laboral en el que no hay esa insana competitividad si no una sana competencia por el bien común. Cuando hay un verdadero espíritu de equipo la empresa sale ganando.

P. ¿Repetirías la experiencia en Obremo?

R. ¡Volvería a hacerlo encantada! Me he sentido muy a gusto y satisfecha por el trabajo realizado, y el aprendizaje que he tenido en tan pocos días gracias al equipo por sus ganas de enseñarme.

P. Raquel García responsable del Contact Center, y la coordinadora Erica Bondia, nos describen cómo ha sido el acompañamiento y tutorización de Empar.

¿Cómo se acoge y enseña a una persona en un periodo tan breve?

R. Hemos condensado el periodo formativo de cualquier persona que se incorpora al equipo del Contact Center en tres días. Todo un reto para nosotras mismas. A eso, le añadimos un acompañamiento de alta intensidad para aprovechar cada minuto, y con la supervisión constante de una de nuestras coordinadoras que es experta en el cliente para que el que ha trabajado Empar.

P. ¿Por qué importante que las empresas se involucren en proyectos en favor de la inclusión de personas diversas?

R. Por un lado, porque es importante que todos nos concienciemos para concienciar que la integración laboral de grupos sociales que tienen mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral es fuente de riqueza para cualquier organización. Está demostrado que la diversidad hace mejores y más productivas a las empresas.

P. ¿Cuál es la principal lección aprendida?

R. La ignorancia que tenemos respecto al concepto general de “discapacidad”. Nos hemos liberado de prejuicios. Es más, en el caso de Empar, su limitación auditiva y ser una profesional senior que venía del mundo de la moda -sin experiencia en atención al cliente- no ha sido para nada un impedimento para ofrecernos ratios de productividad y calidad similares a una persona del equipo sin ninguna limitación funcional.

Esta experiencia ha superado las expectativas que teníamos incluso de nosotras mismas. Empar nos ha dado una gran lección de empatía, humildad y humanidad.

P. ¿Qué destacaríais de Empar?

R. Su actitud, su gran empatía y trato que, sin duda, va más allá de lo excepcional. Es la alumna perfecta. Ha demostrado una gran capacidad de aprendizaje, de escucha activa y de integración en el equipo, ¡en solo 11 días! Destaca también su energía, y cómo saca partido a cada minuto.

Al tercer día de formación funcionaba de manera independiente; claro, siempre bajo nuestra supervisión y máxima colaboración, pero ella sola realizaba las encuestas de calidad para uno de nuestros clientes que, la verdad, hay que tener mucha templanza para ello.

El informe de evaluación lo refleja: sus ratios de productividad y de calidez del trabajo son prácticamente iguales a los del conjunto del equipo, y eso que solo han sido 45 horas de prácticas.

P. Amparo Anta, técnica de selección y especialista en la implementación de programas de RSC en empleo, ha sido la compañera de Talento que ha promovido y coordinado el proyecto de Fundación Randstat.

¿Cómo evalúas el proyecto en el que han colaborado el Contact Center y Empar?

R. Satisfecha y feliz de que las compañeras del Contact Center hayan aceptado el reto de participar en el proyecto de forma voluntaria, y se hayan implicado de esta forma para cumplir con el objetivo: que Empar pudiera poner en práctica lo aprendido en la formación teórica, y coger experiencia y confianza para dotarla de esas habilidades para una atención al cliente.

P. ¿Por qué es importante que empresas como Obremo se involucren en proyectos que favorecen la inserción laboral de personas diversas?

R. Desde mi óptica profesional nunca he visto obstáculos o impedimentos para que personas diversas desempeñen su actividad profesional al igual que lo puedo hacer yo o cualquier otra persona no categorizada en el grupo de personas con el término “mal definido como discapacidad”. Como todos, solo requieren de una oportunidad; de esa primera oportunidad que todos en algún momento hemos necesitado para empezar a trabajar.

Cuando trabajas en el ámbito del empleo aprendes que siempre habrá un puesto perfecto para alguien con o sin cierto grado de diversidad porque demuestran compromiso, y unas ganas excepcionales por hacer bien su trabajo.

P. ¿Cómo se enfrenta el presente y el futuro de lo que tradicionalmente se denomina RSC en la gestión de talento?

R. Lo primero es que hay que alejarnos del término discapacidad y acercarnos al de diversidad, como ya he comentado. A través de proyectos como Integrem, demostramos que la diversidad, la neurodiversidad y la inclusión en general son fuente de aprendizaje, de sensibilización, empatía y de oportunidades.

En segundo lugar, desde mi óptica, la RSC son hechos. Sin hechos no hay RSC. Hay que actuar, y sentirse orgulloso/a de estos programas. Ya sean grandes acciones o muchas pequeñas que incluso no suponen coste para la empresa más allá de la implicación y el tiempo como es Integrem.

Obremo seguirá impulsando y promoviendo proyectos que favorezcan la inclusión laboral de las personas y la diversidad en las organizaciones.