¿Alguna vez te has preguntado de dónde y cómo llega el agua con el que te lavas, bebes, cocinas o riegas cada día? O incluso has ido más allá y te has planteado ¿A dónde va el agua una vez que la has utilizado?

En nuestro día a día, damos por hecho que, con un simple gesto, como es abrir el grifo de nuestra casa, podemos obtener agua de forma ininterrumpida y a la temperatura que nosotros mismos escogemos. Pero, para que esto sea posible existe un largo y complejo proceso detrás en el que intervienen diferentes empresas y tecnologías.

Se estima que son necesarios entre 100 y 50 litros de agua por día y persona para poder garantizar la higiene y la salud pública de la población. Esto se convierte en un arduo trabajo, teniendo en cuenta que solo 3% del agua del planeta es dulce y de la cual solo un 2% es fácilmente accesible, ya que el resto se encuentra congelada.

Para que esto sea posible ha sido necesario el diseño y construcción de una serie de infraestructuras que garanticen el abastecimiento, tratamiento y distribución del agua como son los embalses, estaciones de tratamiento y potabilización, estaciones depuradoras y sistemas de cañerías y depósitos que permiten que hacen posible que el agua fluya hasta nuestros hogares.

Desde Obremo, nos ocupamos tanto de la construcción como del mantenimiento de estas infraestructuras para que tú puedas recibir el agua en tu hogar siempre que la necesites. Además, ayudamos a distribuir el agua a través de la ciudad con la instalación y mantenimiento de fuentes y duchas de playa.

El ciclo de agua se divide en tres fases diferenciadas: abastecimiento, saneamiento y reutilización.

 

ABASTECIMIENTO

Captación del agua

Esta fase abarca desde la captación del agua desde la naturaleza hasta que llega a nuestra vivienda. El ciclo inicia con la captación del agua desde la naturaleza, la cual puede provenir de aguas fluviales, como la que encontramos en ríos y embalses o de aguas subterráneas, procedente de pozos y manantiales. Incluso, en el caso de zonas costeras donde el agua escasea, se puede utilizar el agua del mar tratada en plantas desalinizadoras.

En este contexto, en el que la escasez de agua es una realidad cada vez más latente, los embalses y represas cobran una gran importancia. Estos permiten almacenar el agua en grandes cantidades para así poder contar con abastecimiento aún en temporadas de sequía.

Proceso de potabilización

Pero el agua, tal y como la encontramos en la naturaleza no es potable, sino que necesita ser tratada y asegurar que cumple una serie de condiciones sanitarias que garantizan que es apta para su consumo.  Esto se consigue a través de plantas potabilizadoras donde se somete a una serie de tratamientos físicos, químicos y microbiológicos.

Distribución por canalizaciones hasta el punto de consumo

Una vez potabilizada, el agua se almacena en grandes depósitos, para posteriormente ser distribuida a través de las zonas urbanas. La distribución transcurre a través de redes de tuberías y cañerías que se encuentran bajo las calles.

Desde el centro de control y estaciones remotas gestionan y garantizan la calidad y cantidad de agua durante todo el suministro.

El centro de control gestiona el suministro de agua de toda la red y la adapta a la demanda. Además, desde aquí se detectan posibles anomalías que pueden afectar al suministro. Las estaciones remotas, por su parte, controlan y garantizan la calidad de agua durante todo su recorrido.

Por último, ya solo queda abrir el grifo y disfrutar de agua corriente ininterrumpida con total garantía de que estamos obteniendo la mejor calidad.

SANEAMIENTO

Cuando utilizamos el agua la ensuciamos convirtiéndola en este modo en agua residual. Una vez el agua desaparece por nuestro desagüe emprende un viaje a través del sistema de alcantarillado de nuestra ciudad. El lugar donde se recogen las aguas residuales y el agua de lluvia, y lo transporta hasta EDARS (Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales).

Los sistemas de depuración tienen como fin limpiar de nuevo el agua de aceites, restos de comida, papel y otras impurezas, de modo que pueda ser reutilizada para otros fines.

 

REUTILIZACIÓN

Gracias a la depuración podemos devolver el agua a su medio natural sin riesgos ambientales. Ahora, el agua depurada puede ser utilizada para otro tipo de usos secundarios, como la agricultura, la riega jardines y campos, o la limpieza de las calles o apagar incendios, entre otros. De este modo el ciclo vuelve a iniciar.