El agua es el recurso más preciado del que disponemos los seres humanos ya que sin ella no podríamos subsistir, pero también es un recurso limitado. Por ello, cada vez es más necesario recurrir a métodos o sistemas que nos permitan obtener agua potable, es decir, apta para su consumo. De aquí surge la importancia de las plantas potabilizadoras, que son estructuras creadas para captar el agua de los ríos o lagos y procesarla hasta convertirla en agua potable.

 En nuestro país contamos con 1300 plantas potabilizadoras que se encargan de generar 250 litros de agua potable por persona y día y distribuirla a hogares, comercios, cultivos etc. Es decir, estas infraestructuras son las encargadas de asegurar el suministro de agua de calidad a los ciudadanos.

Pero, ¿qué proceso se sigue para potabilizar el agua que se capta de los ríos o embalses hasta hacerla apta para el consumo?

Captación 

Es la parte del proceso que “capta” el agua del cauce natural, lago, rio, embalse y la transporta hasta la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) o “fábrica de agua”.

La instalación de tratamiento suele estar relativamente cerca de la fuente de agua cruda y el transporte del agua puede ser por gravedad, si la instalación se encuentra a una cota inferior al punto de captación, o bien mediante una estación de bombeo, si la instalación se encuentra a una cota topográfica superior al punto de toma.

 

Pretratamiento

A la entrada de la instalación se somete el agua cruda a unos tratamientos previos, en general, desbaste, desarenado, dosificación de reactivos en cabecera.

El desbaste está destinado a eliminar los flotantes que puede arrastrar el agua: hojas, ramas, y similares, realizándose mediante rejas de diferentes tamaños de paso, desde 10 cm, hasta 10 mm; seguido de un desarenado (sedimentación de arenas y gravas de pequeño tamaño) que se realiza por gravedad en un tramo de canal abierto de dimensiones adecuadas. Las rejas pueden ser de limpieza manual o automática, en cuyo caso irán equipadas de sus correspondientes limpiarrejas.

Por último, se realiza la dosificación de reactivos previos al tratamiento, como por ejemplo: Carbón Activo en Polvo (para corregir el mal sabor del agua); Agentes oxidantes fuertes (para evitar la proliferación de algas), por ejemplo: agua oxigenada; ozono o Permanganato Potásico, entre otros; Cal, para corrección de pH, si procede.

Con estos pretratamientos se deja al agua cruda en condiciones óptimas de ser tratada en el resto de etapas del proceso.

 

Clarificación (coagulación-flotación; decantación y filtración)

En esta etapa de clarificación se somete el agua a procesos físico químicos se consigue clarificarla separando por la acción de la gravedad, en primer lugar, los sólidos en suspensión presentes en el agua cruda (mayormente arcillas y limos de tamaño microscópico) y, posteriormente,  el agua es sometida a un filtrado para retener las partículas de menor tamaño que todavía están en suspensión en el agua.

Comienza el proceso de clarificación con la dosificación de un agente químico, coagulante, encargado de conseguir que las partículas microscópicas se aglutinen entre  sí formando partículas de mayor tamaño denominadas flóculos.

 

Decantación-Sedimentación

Una vez formados los flóculos, el agua pasa a los tanques de sedimentación denominados decantadores, donde debido a su mayor tamaño éstos precipitan hacía el fondo bajo la acción de la gravedad.

Existen diferentes tipos de decantadores: estáticos (con o sin barrido de fondo); dinámicos o de recirculación de fagos; de lecho de fangos; decantadores, de recirculación de fangos; de lecho de fangos, lamelares,etc. En todos ellos el funcionamiento básico es el mismo, el agua debe permanecer en el recipiente el tiempo suficiente para que los flóculos formados lleguen al fondo antes que el agua clarificada salga.

 

Filtración

Una vez se han eliminado los flóculos del agua, esta atraviesa los filtros, normalmente de arena silícea de diferentes granulometrías, gruesa en el fondo y fina en la superficie, con una capa de lecho filtrante entorno a 1 m de altura.

El agua atraviesa el lecho filtrante por la acción de la gravedad y al tratarse de un material poroso retiene las partículas en suspensión que han escapado de la sedimentación.  El agua friltrada es recogida por la parte inferior del filtro, equipado con un falso fondo que retiene las arenas pero recoge el agua. Periódicamente, el filtro debe ser lavado a contracorriente, para evitar su colmatación.

 

Desinfección

Se trata de la última fase por la que pasa el agua hasta convertirse en potable. Además, es la fase más importante ya que se encarga de exterminar todas las bacterias o patógenos que pueda contener el agua.

Para la desinfección existen diferentes métodos que se pueden emplear, pero el más utilizado es la cloración empleando productos químicos como el hipoclorito sódico, dióxido de cloro o cloro gas. Una vez ha pasado por la etapa de desinfección, el agua pasará por diversos test para certificar que esta es apta para el consumo y no supone ningún tipo de riesgo para el ser humano.

Finalmente, el agua lista para el consumo, será elevada a través de una estación de bombeo, hasta los depósitos de almacenamiento y regulación para posteriormente, a través de las redes de abastecimiento y suministro de agua, llegar a los hogares.

 

Obremo y el agua

En Obremo somos especialistas en hacer llegar el agua a los hogares mediante la construcción y el mantenimiento, tanto de las redes de distribución y transporte de agua como de estaciones depuradoras y potabilizadoras.