El agua es un elemento esencial para la vida del ser humano; por ello, desde los inicios, la gestión del agua ha sido una cuestión relevante para las civilizaciones, cuyo objetivo era crear infraestructuras para poder controlar el agua y llevarla hasta las ciudades.

Un ejemplo de esta necesidad de controlar el agua se puede observar ya en la civilización egipcia, que fue la primera en construir una presa, sobre el año 2770 a.c. Pero ¿cómo se ha llevado a cabo la gestión del agua en nuestro país durante los años?

 

Civilización romana

Durante el Imperio Romano, en España se produjeron muchos cambios y mejoras con lo que respecta al agua. Se urbanizaron las ciudades y se crearon sistemas de captación y transporte del agua como el famoso acueducto de Segovia. Esta gestión dependía exclusivamente del gobierno, que se encargaba de dar solicitudes de concesión para que los particulares pudieran hacer uso del agua; dichas concesiones eran personales e intransferibles por lo que sólo podía hacer uso del agua la persona que tuviera la concesión.

 

Etapa musulmana

La etapa musulmana fue de gran importancia para la gestión del agua debido en gran medida a la creencia de los musulmanes de que el agua tiene un sentido purificador en la vida del ser humano. Esta búsqueda de la limpieza y la purificación del cuerpo llevó a la creación de infraestructuras de servicio de agua públicas y gratuitas, como los pozos y las fuentes de las ciudades. Además, las casas también debían contar con suministro de agua suficiente para estos menesteres y en las mezquitas se instalaron fuentes con caños y letrinas; pero si algo caracterizó a los musulmanes fue la creación de acequias para el regadío, así como sus leyes sobre el agua que aún perduran en la actualidad, (un ejemplo de esto se encuentra en el Tribunal de Aguas de Valencia).

 

Edad Media

Esta época mantuvo los sistemas de abastecimiento de agua de la etapa musulmana, pero se incluyó la figura de un funcionario encargado de las redes abastecimiento y saneamiento del agua. El agua se consideraba un bien patrimonial que poseía un soberano, el cual cobraba a terceros por su utilización.

En cuanto a las infraestructuras hídricas, cada ciudad se adaptaba en función de sus condiciones económicas.

 

 Edad Moderna

 Durante el s. XVII se realizó un gran esfuerzo para mejorar el abastecimiento de agua en las ciudades; sin embargo, estas acciones llevaron a jerarquizar todavía más la sociedad, ya que junto a las fuentes de agua común se crearon otras fuentes de acceso privado para las instituciones y personas de condición social alta. Además, sólo las personas de esta condición social podían tener agua en casa, ya fuera porque la pagaban o por favor de la Corona; el resto de la población tenía que ir a las fuentes públicas a recoger el agua para el hogar.

 

Reforma liberal

Esta época supuso un cambio en la legislación hídrica debido principalmente al aumento de la población y a la escasez de agua, sobretodo en la zona mediterránea. Finalmente se produjo la despatrimonialización del agua sobre todo en las fuentes y en los regadíos, que dejaron de ser privados y los ayuntamientos recibieron más competencias para gestionar el agua de las ciudades.

 

 

 

S. XX y XXI

Para poder cumplir con la legislación establecida, el Estado se vio obligado a crear un organismo capaz de gestionar los recursos hídricos, el cual se denominó “Comisaría de Aguas”. Por otra parte, el Estado cambió el modelo de gestión territorial dándole más protagonismo a los ayuntamientos en la gestión directa del agua.

Además, en esta época se creó el Plan General de Obras y se comenzaron a realizar los primeros trasvases como el Trasvase Tajo-Segura en 1979.

En el año 1985 se creó la Ley de Aguas y con ella llegó el Dominio Público Hidráulico tanto en aguas subterráneas como superficiales. Esta ley fue cambiando hasta la actualidad, donde la normativa permite que la gestión del agua la lleve a cabo la Administración Pública junto con empresas privadas o mixtas, ya que estas empresas poseen el capital y el personal especializado.

Los Ayuntamientos por su parte han seguido manteniendo el protagonismo como gestores del agua, por lo que podemos observar una gestión diferente en cada Comunidad Autónoma. De hecho, Barcelona es la ciudad europea que más fuentes públicas posee por detrás de Roma.

Obremo y el agua

En Obremo nos encargamos de gestionar el agua y hacerla llegar hasta las ciudades mediante la instalación y el mantenimiento de fuentes bebedero.

 

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